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La Rendición
por K. Kaiser |
¿Realmente sabes lo que es la rendición?
Si, estoy empezando a sentirlo, es cuando empiezo a sentir que todo me da igual, es cuando realmente ya no tengo nada que perder y estoy dispuesta a lo que sea que venga a mi vida, a lo que sea lo que tienen previsto para mi, aceptar cualquier cosa que me venga en el camino, sin que yo protesta, juzgue, critique o diga cualquier cosa referente a lo que está pasando.
Siento la rendición en mi alma, en mi esencia, cuando realmente me estoy entregando a lo que sea, y que ya no espero nada del futuro, cuando no espero dinero, ni trabajo, ni espero mis vacaciones, ni espero tener clientes, ni espero tener un novio, ni espero encontrar mi alma gemela, ni espero nada de nadie, ni espero que tenga amigos, o que los amigos se preocupen por mi, ni espero que mis hermanos me recuerden o me llamen, ni espero que mis padres me llamen o me quieran,… no, nada de eso es importante. En la rendición ya no existe nada.
Cuando nos rendimos, es cuando abandonamos el ego. Cuando nos rendimos es cuando abandonamos el deseo. Cuando nos rendimos abandonamos el pasado y el futuro. Cuando nos rendimos abandonamos el dolor y el sufrimiento. Es cuando nuestra esencia se libera. Es cuando se abre el ojo de dios, y cuando empezamos a vivir sin ningún ego, sin ningún propósito excepto el de ser. El único propósito en la rendición es “Ser Esencia”.
No importa el trabajo que se haga, ya que es ilusión. No importa que no tenga dinero, porque es ilusión. No importa a donde vaya de vacaciones, porque es ilusión. Y si me rindo ante todo estas ilusiones, ya no existe el deseo de ir de vacaciones. Ya no existe el deseo de tener mucho dinero. Ya no existe el deseo de querer trabajar como tal o cual. Porque en la rendición ya no existe nada. Es el momento en el que uno acepta el final de la lucha. Cuando en el campo de batalla a tu ego … el deseo, el trabajo, el dinero, todo lo que posees, todo lo que aparentemente eres en los ojos de los demás… cuando te ponen la espada en el pecho y te dicen: SE ACABÓ. No hay nada más. No existe nada. No habrá nada para ti. No hay deseos. No hay dinero. No hay novio. No hay finca. No hay otro trabajo. Ríndete, porque se acabó. La lucha se acabó y tu ego no va a ganar, ríndete porque no vas a tener nada. Siéntete entera con todo lo que tienes. No hay coche para ti. No hay vacaciones en la India para ti. No hay alma gemela para ti. No hay la ganancia de la lotería para ti. Ríndete ante estas ilusiones de la vida porque no existen. Ríndete y olvídate de todo lo que siempre has soñado, porque tu has perdido la lucha, ya no hay lucha … el vacío, la nada, el silencio, la ausencia del ego ha ganado.
En la rendición ya no existe nada de nada. Solo sé que soy. Aquí y ahora. No importa si tengo o no tenga algo o nada. No importa si soy o no guapa. No importa si tengo o no amigos. No importa si mi familia me llama o no. No importa nada. El vacío, el silencio, la nada importa. La ausencia del ego. La ausencia del deseo. La ausencia de la ambición. La ausencia del todo y de la nada en el todo, forman el todo para todos, en el vacío y en la nada.
Esa es la rendición. Me rindo en mi lucha de tantos años. Me rindo ante mis miedos frente a la vida. En la rendición ya no existen los miedos. Ya no existen las emociones. Solo existe el vacío, la nada, la plenitud en tu esencia, que es el amor.
Venir a casa es rendirse. Es como volver por fin a casa, después de un largo viaje a través de miles de universos. Y siempre ha habido un ego, que quería conseguir algo. Que quería tener dinero, casas, esposos, niños, coches, terrenos, caballos… el ego quería tener eso… pero año tras año, sentí que no he conseguido nada, solo sentirme más y más sola, la soledad, el silencio y el inmenso anhelo de volver a casa. Volver a encontrarme con mi esencia. Volver a encontrarme con mi alma. Bailando y cantando, haciendo el amor a todas horas, sintiendo la plenitud en la libertad de no querer nada, de estar libre de la presión por conseguir algo. No hay nada. Quiero volver a casa. Quiero abrazar a mi esencia. Quiero sentirme plena en mi propio amor. En equilibrio y en armonía.
Me rindo. Después de millones de años de reencarnación, de haber vivido en Lemuria, en Atlántida, en las Pléyades, haber estado en otras estrellas y universos, haber acompañado a Jesús y a Buda, haber estado en guerras y en la paz, de haber llorado y reído, de haber amado y odiado, de haber recordado y olvidado… ahora simplemente quiero ser. SER. Esencia. Alma. Volver a casa… después de tantos y tantos años.
Estoy cansada… ya no hay nada que conseguir. Nada que hacer excepto: volver a casa. Esa es la rendición final. Por fin.
¡Bienvenida seas! Por fin encuentras el camino. Hace años que te espero. Hace tantos años que estoy aquí amándote y sintiéndote y no me has hecho ningún caso. No me has escuchado. Siempre has hecho lo que querías, pero no me has prestado atención, pero te quiero aun más porque por fin has decidido volver a casa. Sabes de lo feliz y plena que me siento que sé que estás de camino a casa. Sabes la gloria y la plenitud que vamos a sentir en nuestro abrazo cuando nos unimos y no volvemos a separarnos. Por que estamos destinados a no separarnos. Tu y yo, tu alma, tu espíritu, eres tu, y nosotros somos uno y somos todo y somos nada, … a la vez. Todo juntos.
Y cuando nos reunimos es cuando habrá una gran explosión en el universo, y es cuando estalla en el orgasmo cósmico el universo entero, y cuando en este orgasmo destellan millones de pequeñas estrellas que flotarán y volarán por todas partes tocando a cada uno de los seres en el planeta. Es cuando realmente todo vuelve a su sitio. Es la gran reunión. La gran unión.
El volver a casa es el primero paso hacia la luz infranqueable. Y es el momento cuando todo en el universo cobra sentido. Y cuando ya no habrá dudas. Cuando ya no habrá deseos. Cuando ya no habrá preocupaciones. Solo habrá felicidad. Plenitud. Totalidad. Es lo que hay y siempre ha habido. Nada más. Todo lo demás es ilusión. Y todo lo demás no existe. Solo existe en tu mente. Y cuando vuelves a casa en la total rendición, es cuando ya no hay mente. Cuando únicamente fluye todo a través del canal de luz. Todo lo que se produce, todo lo creativo, simplemente se hace porque te conviertes en canal de luz ilimitado. Un canal de luz que es una catarata, sin parar cae la luz, fluye la creatividad y las ideas. No habrá más. No hay más.
La rendición es la fusión. Simplemente ser. Sentir dentro de ti que ya no existe deseo para mañana. Cuando ya no sabes lo que quieres para mañana. Pero cuando sientes claramente lo que quieres ahora mismo, en este instante, cuando fluyen a través de ti las ideas, y te sientas delante de un papel, y simplemente fluyes, cuando ya no piensas de lo que escribes, simplemente fluye a través de ti y en el fondo de tu esencia sabes: estás en casa.
¿Puedes sentirlo?
Empiezo a sentirlo. Empiezo a sentir una gran alegría poco a poco abriéndose desde mi corazón. Me rindo. Me voy a casa. Vuelvo a casa. Gracias.
No hace falta que des las gracias. Tú eres las gracias. Nadie más. No hace falta que pidas perdón tampoco, nunca más, porque tú eres perfecta y no puedes equivocarte. Siente la plenitud y que no existen… ni gracias, ni perdón… sino nada. Solo existe la nada.
Ves, que todo es perfecto? Por fin empiezas a comprender. Me siento afortunada de poder guiarte. Eres perfecta en el todo y en la nada. Siéntelo. Vívelo. Reúnete con tu esencia.
¡Buenas noches. Bienvenida a casa!
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"...Venir a casa es rendirse. Es como volver por fin a casa, después de un largo viaje a través de miles de universos.
Y siempre ha habido un ego, que quería conseguir algo. Un que quería miles de cosas... pero año tras año, sentí que no he conseguido nada, solo sentirme más y más sola, la soledad, el silencio y el inmenso anhelo de volver a casa.
Volver a encontrarme con mi esencia... Bailando y cantando, haciendo el amor a todas horas, sintiendo la plenitud en la libertad de no querer nada, de estar libre de la presión por conseguir algo. No hay nada. Quiero volver a casa. Quiero abrazar a mi esencia. Quiero sentirme plena en mi propio amor. En equilibrio y en armonía...."
(K.Kaiser)
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